S?bado, 11 de octubre de 2008

Una noche de niebla de 1933, el británico Percy Shaw estuvo a punto de salirse de la carretera y caer en un precipicio.

La casualidad quiso que los ojos de un gato que estaba sobre una valla al borde de la calzada reflejaran la luz del coche de Sahaw, quien reconoció así el peligro.

Inspirado por este hecho, diseño unos reflectores formados por una lente esférica y un espejo en una montura de caucho.
En 1935 comenzó a fabricarlos en su propia empresa y los denominó "ojos de gato".


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