S?bado, 16 de febrero de 2008


Cuenta la leyenda que Picio era tan pero, tan feo, que cuando murió, la extremaunción se la dieron desde lejos y con un bastón. Por él dicen que alguien es más feo que Picio. Claro, que los humanos medimos la belleza de un modo antropocentrista, y no es justo aplicarlo a todos los seres vivos. La naturaleza se sirve de diversas estrategias para llamar la atención. En los humanos ser guapo facilita el éxito. Casi siempre. Y lo mismo sucede en el reino animal. Pero los feos también tenemos una oportunidad. De lo contrario, no seríamos mayoría.


En la naturaleza, ser feo se conoce como ser diferente. Y hasta puede que mejor. Kristen Navarra, de la Universidad de Ohio, descubrió que las hembras de gorriones mexicanos que se habían apareado con machos poco favorecidos (los que no lucían un denso plumaje rojo) cuidaban mucho más de sus retoños. Este cuidado desde el mismo huevo causaba que este tuviera un 250% más de yema, antioxidantes y vitamina E, incluidos carotenos que coloreaban su plumaje y le daban más (y quizá mejores) oportunidades de encontrar pareja.



Esta foto nos muestra el cerdo hormiguero (Orycteropus afer) es el único miembro del orden Tubulidentata de la naturaleza. Se originó en África hace 65 millones de años. Allí vive en madrigueras bajo la tierra, y solo sale de noche.


La foto que encabeza este post es del rape abisal, que vive por debajo de los 600 metros de profundidad y llega hasta los 3.000.-Via quo -


 


 


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