Viernes, 09 de noviembre de 2007
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...de Ruanda.
Muchas veces, en lo antiguo y lo moderno, los hombres vomitan tormentas de una violencia atroz. Hacia mediados de los a?os noventa, inmensos r?os de sangre cubrieron la tierra africana de Ruanda. En este pa?s africano dos etnias abrigaban sentimientos de enemistad. Los hutus (85% de la poblaci?n) y los tutsis (la minor?a, representada por un 12%). El recelo entre los dos grupos surgi? en 1962 cuando los hutus tomaron el poder luego de la muerte del rey tutsi. Entonces, unos 130.000 tutsis deber?an abandonar su pa?s. En 1994, el gobierno del hutu Juvenal Habryrimana sent?a la amenazante sombra de lo que se cre?a era una inminente invasi?n de los tutsis antes exiliados. El poder hutu entonces organiz? una gran matanza. Distribuy? machetes y azadas para perpetrar un vendaval fren?tico de asesinatos y quemas de casas de los tutsis.

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Oficialmente los hechos transcurrieron entre el 6 de abril de 1994 (d?a del asesinato del presidente Habyarimana) hasta a mediados del mes de julio, el Frente Patri?tico Ruand?s se apodera de Kigali obligando al gobierno hutu radical a huir del pa?s en direcci?n al Zaire seguido de al menos dos millones de hutus que crearon el campo de refugiados m?s grande de la historia en Goma, ?la ciudad de los muertos?. En ese momento, el ej?rcito franc?s delega el mando de su misi?n a las tropas et?opes y el FPR forma un nuevo gobierno interino de unidad nacional en Kigali. Esta fecha es considerada como el final del genocidio.

Para evaluar el conflicto y poder conocer las p?rdidas en vidas humanas, las Naciones Unidas, la organizaci?n de M?dicos por los Derechos Humanos ?PHRUSA- (ONG encargada de hallar sobre el terreno pruebas fehacientes de que hubo genocidio a petici?n del Tribunal Internacional de La Haya y que lleg? a exhumar en una sola fosa hasta 500 muertos, la mayor?a asesinadas a machete) y otros organismos, realizan diversos estudios y acuerdan que fue durante los meses de abril, mayo, junio y julio de 1994 (m?s o menos 100 d?as) cuando se produjeron la mayor?a de los asesinatos que costaron la vida a 800.000 ruandeses.

A pesar del demencial genocidio, donde los hutus pasar?an luego de victimarios a v?ctimas, la comunidad internacional observ? los hechos desde la distancia y la indiferencia. En el pa?s africano no hab?a grandes riquezas en oro, petr?leo o alg?n otro preciado recurso natural, que despertara el inter?s de las naciones poderosas en intervenir para contener la avalancha de muerte.

Una de las historias m?s desgarradoras que surgir?an despu?s en la prensa internacional fue la de Kwibuka, de la etnia hutu, y su esposa tutsi Francosise.
Comillas
Fue entonces cuando una turba armada de hutus extremistas tocaron la puerta de Kwibuka, seg?n cont? a The New York Times.

? ?Hemos venido por tu animal?,
? ??Qu? animal??, pregunt? ?l.
? ?Tu esposa?, contestaron.

El les dijo que su esposa no estaba, que se hab?a escapado. No le creyeron y amenazaron de muerte a ?l y a sus hijos, de 12, 3, 4 a?os y un mes. Al final, Francoise sali? de su escondite y ofreci? la vida a sus verdugos. En el patio de su casa, uno de ellos le asest? un golpe en la cabeza y luego grit?:

? ?El mismo debe matarla?, se?alando a Kwibuka.

El se negaba, pero ella, le imploraba:

? ??Por qu? vacilas? Dios sabe que no eres t? quien me est? matando?.

El machete cay? sobre la cabeza de Francoise.
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