Viernes, 04 de mayo de 2007
*A unos 1.400 metros de profundidad, el equipo de Fujio Inagaki, de la Agencia para la Tierra, Mar y Tecnolog?a de Jap?n, film? con un robot una comunidad de crust?ceos blanquecinos y ciegos al abrigo de dos enormes chimeneas volc?nicas, bautizadas como Tigre y Le?n. El lago estaba situado a unos 50 metros al sur de estas chimeneas y ofrec?a un aspecto chocante: masas de gases licuados de color gris?ceo flu?an entre crestas que brillaban a la luz de los focos, habitados por miles de millones de bacterias. ?La vida prosperando en un ambiente l?quido de di?xido de carbono! ?Realmente es algo rar?simo?, explica el profesor Kenneth Nealson, de la Universidad de California en los ?ngeles (UCLA).

*Cada semana, un barco naufraga en el mundo en circunstancias no aclaradas. Hay quien apunta que un porcentaje de la culpa la tienen olas excepcionales, un fen?meno que hasta hace poco era una leyenda que s?lo circulaba de boca en boca entre marineros. No hay que confundirlas con un tsunami. Mientras que las primeras son barreras de agua verticales en mar abierto, las olas de los maremotos s?lo crecen cuando se acercan a las costas. En 1995, la plataforma petrol?fera Draupper, en el mar del Norte, registr? en sus sensores el avance de una ola de 26 metros.
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*Ese mismo a?o, el crucero Queen Elizabeth II tuvo que hacer frente a una ola de 29 metros en el Atl?ntico norte. Su capit?n la describi? como algo ?que vino de la oscuridad? y que ?ten?a el aspecto de los acantilados blancos de Dover?
*En febrero y marzo de 2001, el Bremen y el Caledonian Star estuvieron a punto de naufragar por culpa de una ola gigantesca de 30 metros. El primer oficial del Caledonian Star ?de 3.132 toneladas? describi? la ola como ?una monta?a, una muralla vertical de agua que se nos vino encima?.
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