Mi?rcoles, 14 de febrero de 2007
Aunque hable las lenguas de los hombres y de los ?ngeles, si no tengo amor, no soy m?s que una campana que toca o unos platillos que resuenan. Aunque tenga el don de profec?a y conozca todos los misterios y toda la ciencia, y aunque tenga tanta fe que traslade las monta?as, si no tengo amor, no soy nada. Aunque reparta todos mis bienes entre los pobres y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es paciente, es servicial; el amor no tiene envidia, no es presumido ni orgulloso; no es grosero ni ego?sta, no se irrita, no toma en cuenta el mal; el amor no se alegra de la injusticia; se alegra de la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera. (...) Tres cosas hay que permanecen: la fe, la esperanza y el amor. Pero la m?s grande de las tres es el amor.

"Canto al amor", de la Primera carta a los Corintios de San Pablo.

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