S?bado, 06 de enero de 2007
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Los Reyes Magos son de verdad
(cuento para padres)

Apenas su padre se hab?a sentado, al llegar a casa, dispuesto a escuchar, como todos los d?as, lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, ?sta en voz baja, como con miedo, le dijo:
- ?Papa?
- S?, hija, cu?ntame.
- Oye, quiero... que me digas la verdad.
- Claro, hija. Siempre te la digo -respondi? el padre un poco sorprendido-.
- Es que... -titube? Cristina-.
- Dime, hija, dime.
- Pap?, ?existen los Reyes Magos?
El padre de Cristina se qued? mudo, mir? a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero s?lo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
- Las ni?as dicen que son los padres. ?Es verdad?
La nueva pregunta de Cristina le oblig? a volver la mirada hacia la ni?a y tragando saliva le dijo:
- ?Y t? qu? crees, hija?
- Yo no s?, pap?: que s? y que no. Por un lado me parece que s? que existen porque t? no me enga?as; pero, como las ni?as dicen eso.
- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero...
- ?Entonces es verdad? -cort? la ni?a con los ojos humedecidos-. ?Me hab?is enga?ado!
- No, mira, nunca te hemos enga?ado porque los Reyes Magos s? que existen -respondi? el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina-.
- Entonces no lo entiendo, pap?.
- Si?ntate, cari?o, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras se?alaba con la mano el asiento a su lado.

Cristina se sent? entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para ?l debi? de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

Cuando el Ni?o Dios naci?, tres Reyes que ven?an de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarlo. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto y el Ni?o se puso tan contento y parec?a tan feliz que el m?s anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
- ?Es maravilloso ver tan feliz a un ni?o! Deber?amos llevar regalos a todos los ni?os del mundo y ver lo felices que ser?an.
- ?Oh, s?! -exclam? Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy dif?cil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de ni?os como hay en el mundo.
Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compa?eros con cara de alegr?a, coment?:
- Es verdad que ser?a fant?stico, pero Gaspar tiene raz?n y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultar?a muy dif?cil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los ni?os. Pero ser?a tan bonito...

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podr?an realizar su deseo. Y el Ni?o Jes?s, que desde su pobre cunita parec?a escucharles muy atento, sonri? y la voz de Dios se escuch? en el Portal:
- Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ?qu? necesit?is para poder llevar regalos a todos los ni?os?
- ?Oh, Se?or! -dijeron los tres Reyes postr?ndose de rodillas. Necesitar?amos millones y millones de pajes, casi uno para cada ni?o que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.
- No os preocup?is por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada ni?o que hay en el mundo.
- ?Ser?a fant?stico! Pero, ?c?mo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiraci?n-.
- Decidme, ?no es verdad que los pajes que os gustar?a tener deben querer mucho a los ni?os? -pregunt? Dios.
- S?, claro, eso es fundamental - asintieron los tres Reyes-.
- Y, ?verdad que esos pajes deber?an conocer muy bien los deseos de los ni?os?
- S?, s?. Eso es lo que exigir?amos a un paje -respondieron cada vez m?s entusiasmados los tres-.
- Pues decidme, queridos Reyes: ?hay alguien que quiera m?s a los ni?os y los conozca mejor que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvi? a o?r:
- Puesto que as? lo hab?is querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los ni?os del mundo reciban algunos regalos, Yo ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. Tambi?n ordeno que, mientras los ni?os sean peque?os, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los ni?os sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contar?n esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los ni?os har?n tambi?n regalos a sus padres en prueba de cari?o. Y, alrededor del Bel?n, recordar?n que gracias a los Tres Reyes Magos todos son m?s felices.

Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la ni?a se levant? y dando un beso a sus padres dijo:
- Ahora s? que lo entiendo todo pap?. Y estoy muy contenta de saber que me quer?is y que no me hab?is enga?ado.
Y corriendo, se dirigi? a su cuarto, regresando con su hucha en la mano, mientras dec?a:
- No s? si tendr? bastante para compraros alg?n regalo, pero para el a?o que viene ya guardar? m?s dinero.

Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.
Comentarios
Publicado por El_brujo_66
S?bado, 06 de enero de 2007 | 8:15
Solo un adjetivo Istharb "delicioso". Gracias por tus aportaciones a esta cueva.
Publicado por istharb
S?bado, 06 de enero de 2007 | 9:50
Est? chulo, verdad??

Un beso
Publicado por Samala
Domingo, 07 de enero de 2007 | 11:53
Realmente preciosa.

Seguro que a todos nos hubiera gustado que nuestros padres nos contasen esta historia, cuando le hicimos esta misma pregunta.

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