Viernes, 15 de diciembre de 2006
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Un lugar maravilloso.
El Mont Saint-Michel se localiza en la desembocadura del R?o Couesnon, en la Baja Normand?a francesa, formando una imponente isla rocosa sobre la que se construy? una fortaleza-santuario, en honor de San Miguel claro est?, elev?ndose la cumbre de su torre unos ciento setenta metros sobre el nivel del mar. Lo que hoy forma parte de la lista de patrimonio mundial de la UNESCO fue en otros tiempos lugar destinado a usos muy variados, desde templo dru?dico a centro de peregrinaci?n cristiano, abad?a benedictina, prisi?n, emplazamiento de un tel?grafo ?ptico?

Cuentan las leyendas de origen celta que hace miles de a?os el monte se encontraba tierra adentro, constituyendo la porci?n m?s elevada del Bosque de Scissy. Parece ser que el mar se encontraba alejado cientos de metros a comienzos de la era cristiana, pero las violentas crecidas del r?o y las mareas terminaron por aislar al monte para convertirlo en una isla de porte majestuoso. Las historias que se cuentan sobre terribles inundaciones y cambios de curso en los r?os que desembocan en la bah?a, la desaparici?n del gran bosque y la formaci?n de la isla pueden haberse originado a partir de sucesos reales, deform?ndose su memoria con el paso de los siglos.

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Lo m?s curioso de este lugar, adem?s de su intrigante arquitectura, es su relaci?n con las mareas. Era una fortaleza inexpugnable pues no pod?a llegarse a ella m?s que por mar en tiempo de marea alta o por arenosos terrenos en marea baja. Claro, hoy el turismo es el rey, as? que se puede llegar sin problemas a trav?s de una carretera.
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