Viernes, 20 de octubre de 2006
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Largo, larguisimo.
En 1961 Raymond Quenau se propuso escribir el poema, y a su vez el texto, m?s largo jam?s escrito. El sab?a que escribiera lo que escribiera siempre existir?a la posibilidad de que alguien escriba uno m?s largo, por lo que decidi? crear un poema, seg?n sus dichos, ?humanamente infinito?. Para esto se bas? en un juego matem?tico que, aplicado al texto, creaba p?rrafos no lineales.

El poema en cuesti?n, Cent mille milliards de po?mes, consta s?lo de unas diez p?ginas, ni m?s ni menos. La genialidad de Queneau radica en que concibi? un soneto para cada p?gina del libro, que se presenta en forma de catorce leng?etas m?viles e independientes unas de otras. Un verso es compuesto por cada leng?eta, y, cada verso, es intercambiable con los otros.

As? el poema de Raymond forma un soneto diferente cada vez que, arbitrariamente, se disponen doce leng?etas distintas. Formando de ?sta manera cientos de miles de poemas en uno solo. Nadie pudo terminar de leerlo pero se calcula que a partir de los ciento cuarenta versos iniciales se pueden formar cientos y cientos de miles, o m?s exactamente, unos 100.000.000.000 poemas.
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