Lunes, 16 de octubre de 2006
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Increible pero cierto.
A principios de 1970 las autoridades de Fort Lauderdale, en Florida, dise?aron un plan para enriquecer la vida marina de sus costas: alrededor de dos millones de neum?ticos fueron arrojados al mar con la intenci?n de crear un gran arrecife que acogiera a cientos de peces y especies marinas, sin embargo, los planes no salieron como esperaban.

Unas quince hect?reas de fondo oce?nico permanecen desde entonces cubiertas por neum?ticos de todos los tama?os. Despu?s de 30 a?os, el arrecife se ha convertido en una aut?ntica m?quina de destrucci?n ambiental. Cada vez que hay una marea fuerte, no digamos ya si se trata de huracanes o tormentas tropicales, los neum?ticos son violentamente arrastrados por el fondo y destrozan los arrecifes naturales al chocar contra ellos. Por si fuera poco, las corrientes arrastran los neum?ticos hacia la costa, convirtiendo las playas en un improvisado cementerio de ruedas.

Para los buceadores, la mera visi?n de este bosque de caucho resulta dantesca. Los neum?ticos se extienden bajo el oc?ano a lo largo de m?s de dos millas componiendo una extra?a alucinaci?n. Para sacarlos, las autoridades locales han dise?ado un plan que costar? millones de d?lares y requerir? la intervenci?n del Ej?rcito.
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Los arrecifes artificiales son una soluci?n relativamente frecuente en muchos lugares del mundo. Se recurre a ellos para regenerar la vida submarina, a menudo son muy ?tiles para recuperar ecosistemas sensibles o para crear nuevos recursos de pesca. En teor?a lo m?s l?gico es la utilizaci?n de grandes bloques de hormig?n o estructuras de acero, pero en la vida real siempre se termina utilizando el material que se tiene m?s a mano. Los hay echos de aviones, trenes y como decia al principio de neum?ticos, ?quieres ver un intento fallido?
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