Jueves, 14 de septiembre de 2006
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O eso se pensaba.
Entre los fabricantes de sombreros de principios del siglo XIX era com?n un cuadro cl?nico que se manifestaba con espasmos, temblores y alteraciones de la personalidad.

Por ello, la gente de la ?poca consideraba que todos los sombrereros, tarde o temprano, perd?an la cabeza. La realidad es que sufr?an hidrargirismo, pues se envenenaban poco a poco al inhalar el mercurio que utilizaban para hacer el fieltro de estas prendas.

Este elemento es muy t?xico y una vez que entra en el organismo no se elimina, sino que se acumula en diferentes tejidos y ?rganos, como los ri?ones, el h?gado y el cerebro.

Probablemente esto sirvi? de inspiraci?n a Lewis Carroll para el personaje de El Sombrerero, al que en realidad nunca se le llama loco aunque se conoce como tal, de Alicia en el Pa?s de las Maravillas.
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