Viernes, 16 de junio de 2006
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An?cdotas
Sin desfallecer
Lord Carnavon dirig?a las excavaciones en Egipto, en el Valle de los Reyes. Todo aparece desvalijado por los ladrones de tumbas. Se acaba el dinero y le retiran la confianza. Pero ?l sigui? trabajando sin desmayos. Unos d?as antes de que se suspendieran las investigaciones descubrieron el mayor tesoro arqueol?gico del Antiguo Egipto: la tumba de Tutankamen.

El general Wellington, tiempo despu?s de haber vencido a Napole?n, quiso volver a Inglaterra a ver la academia militar donde hab?a estudiado y se hab?a preparado. Todos los cadetes le observaban con admiraci?n. Al final, se dirigi? a ellos y les dijo: ?Mirad, aqu? fue d?nde en realidad se gan? la batalla de Waterloo?.

La construcci?n de la catedral de Astorga fue una fuente de enormes quebraderos de cabeza para Antoni Gaud?.

Lleg? el momento de montar el triple arco abocinado del p?rtico. Media ciudad llenaba los alrededores de las obras contemplando a Gaud? que, arrebatado, dirig?a la operaci?n. Arquitectos y acad?micos de toda Espa?a esperaban con sonrisa ir?nica el resultado de aquella locura.

Las dovelas se derrumbaron. Gran alegr?a para muchos. Se reinici? el trabajo y volvieron a caerse. Al anochecer se inici? por tercera vez y un fuerte vendaval derrib? los arcos. Era el desastre. Lejos de amilanarse, Gaud? dej? el puesto directivo y con sus propias manos, desoll?ndose y con la ayuda del operario Luengo, rehizo los arcos. Despu?s de poner la ?ltima piedra, arquitecto y alba?il, exhaustos y ateridos, se fundieron en un emocionado abrazo. Las manos ensangrentadas dibujan una rosa en la nieve.
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