Jueves, 06 de abril de 2006
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Coraz?n de cebolla
Hab?a una vez un huerto lleno de hortalizas, ?rboles frutales y toda clase de plantas. Como todos los huertos, ten?a mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier ?rbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los p?jaros. Pero de pronto, un buen d?a empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una ten?a un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado... El caso es que los colores erais irisados, deslumbradores, centelleantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo. Despu?s de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor, result? que cada cebolla ten?a dentro, en el mismo coraz?n (porque tambi?n las cebollas tienen su propio coraz?n), un piedra preciosa. Esta ten?a un topacio, la otra un aguamarina, aquella un lapizl?zuli, de las m?s all? una esmeralda ... ?Una verdadera maravilla!

Pero por una incomprensible raz?n se empez? a decir que aquello era peligroso, intolerante, inadecuado y hasta vergonzoso. Total, que las bell?simas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e ?ntima con capas y m?s capas, cada vez m?s oscuras y feas, para disimular c?mo eran por dentro. Hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo m?s vulgar.

Pas? entonces por all? un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sab?a tanto que entend?a el lenguaje de las cebollas, y empez? a preguntarlas una por una - ?Por qu? no eres como eres por dentro? Y ellas le iban respondiendo: -Me obligaron a ser as?... -Me fueron poniendo capas... incluso yo me puse algunas para que no me dijeran.... Algunas cebollas ten?an hasta diez capas, y ya ni se acordaban de por qu? se pusieron las primeras capas. Y al final el sabio se ech? a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pens? que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes. Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su coraz?n. Y as? ser? hasta el fin del mundo.
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