Martes, 14 de marzo de 2006
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La Mandr?gora

La planta llamada mandr?gora confina con el reino animal, porque grita cuando la arrancan; ese grito puede enloquecer a quienes lo escuchan.

Pit?goras la llam? antropomorfa, el agr?nomo latino Lucio Columela, semi-homo, y Alberto Magno pudo escribir que las mandr?goras figuran la humanidad, con la distinci?n de los sexos. Antes, Plinio hab?a dicho que la mandr?gora blanca es el macho y la negra es la hembra.

Tambi?n, que quienes la recogen trazan alrededor tres c?rculos con la espada y miran al poniente; el olor de las hojas es tan fuerte que suele dejar mudas a las personas. Arrancarla era correr el albur de espantosas calamidades; el ?ltimo libro de la Guerra jud?a de Flavio.

Josefo nos aconseja recurrir a un perro adiestrado. Arrancada la planta, el animal muere, pero las hojas sirven para fines narc?ticos, m?gicos y laxantes.

La forma humana de las mandr?goras ha sugerido la superstici?n que ?stas crecen al pie de los pat?bulos.

Mandr?gora, en alem?n, es Alraune, antes se dijo Alruna; la palabra trae su origen de runa, que signific? misterio, cosa escondida y se aplic? despu?s a los caracteres del primer alfabeto germ?nico.
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