Viernes, 24 de febrero de 2006
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Ciclope

La mayor?a de las veces las leyendas populares o la mitolog?a pueden tener una base real, este es el caso del m?tico gigante de un solo ojo, la figura del C?clope, aparece en mitos de todo el mundo. Pero un hombre que viv?a en Mississippi, en una comunidad del interior, tal vez haya sido el primer ser humano verdaderamente con un solo ojo. Su ?nica cuenca, completamente normal en todos los sentidos, se hallaba localizada en el centro de la frente, seg?n el Boston Medical Journal. Durante a?os los promotores de espect?culos y circenses persiguieron al hombre, pero ?ste se neg? en redondo a convertirse en un espect?culo p?blico.

Naturalmente, el hombre de Mississippi no es la ?nica persona en el mundo que haya sufrido de semejante an?mala situaci?n de los ojos. Por ejemplo, hubo un ingl?s con cuatro ojos, que pod?a cada uno de ellos de manera independiente, y mirar en cuatro direcciones a la vez.

La gente con piel azul constituye algo raro en la Naturaleza, pero, en la mayor?a de los casos, esto se puede explicar biol?gicamente. Por ejemplo, algunos nativos de los Ozarks, presentan tinte de color azul pastel debido a anomal?as gen?ticas causadas por d?cadas de casamientos entre consangu?neos. Algunas enfermedades conocidas pueden tambi?n originar una decoloraci?n azulada de la piel. pero en los Andes chilenos, se descubri? un grupo de aut?nticas personas de piel azul, a una altura de 7.500m., m?s elevada de aquella a la que se cre?a que los seres humanos eran capaces de sobrevivir durante per?odos prolongados.

John West, monta?ero y fisi?logo en la Universidad de California, en la Facultad de Medicina de San Diego, descubri? al peque?o grupo de mineros cuya piel, de manera evidente se hab?a vuelto azul para adaptarse a la carencia de ox?geno a casi 6000 m. por encima del nivel del mar. Al parecer, los mineros produc?an grandes cantidades de hemoglobina, el pigmento de los gl?bulos rojos que acarrea el ox?geno. El exceso de hemoglobina, que aparec?a a trav?s de la piel, les confer?a su tono azulado. Los hombres, probablemente, hab?an aumentado la profundidad y el ritmo de su respiraci?n. Y dado que hab?an nacido y se hab?an criado a altitudes elevadas, ya ten?an una ventaja de partida en su adaptaci?n.

Como es natural, los sacerdotes tibetanos tambi?n pasan mucho tiempo a unas altitudes igualmente elevadas, pero los mineros de los Andes lo hacen mientras realizan un trabajo agotador.
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