Viernes, 27 de enero de 2006
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El alpinista.

Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua inici? su traves?a, despu?s de a?os de preparaci?n pero quer?a la gloria para ?l solo, por lo tanto subi? sin compa?eros.
Empez? a subir y se le fue haciendo tarde, y m?s tarde, y no se prepar? para acampar, sino que decidi? seguir subiendo decidido a llegar a la cima.
La noche cay? con gran pesadez en la altura de la monta?a, ya no se pod?a ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no hab?a luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.
Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros de la cima, se resbal? y se desplom? por los aires... ca?a a una velocidad vertiginosa, solo podia ver veloces manchas m?s oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensaci?n de ser succionado por la gravedad.
Segu?a cayendo... y en esos angustiantes momentos, pasaron por su mente todos los gratos y no tan gratos momentos de la vida... El pensaba que iba a morir, sin embargo, de repente sinti? un tir?n muy fuerte que casi lo parte en dos...
SI, como todo alpinista experimentado, habia clavado estacas de seguridad con candados a una larguisima soga que lo amarraba de la cintura.
En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedo m?s que gritar:
-"AYUDAME DIOS MIO..."
De repente una voz grave y profunda de los cielos le contest?:
-"QUE QUIERES QUE HAGA?"
-"Salvame Dios mio."
-"REALMENTE CREES QUE TE PUEDA SALVAR?"
-"Por supuesto Se?or "
-"ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE..."
Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferr? m?s a la cuerda y reflexion?...


Cuenta el equipo de rescate que al otro d?a encontraron colgado a un alpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza, con las manos a una cuerda... A DOS METROS DEL SUELO...

Y tu ? Qu? tan confiado estas de tu cuerda?
Porque no la sueltas?
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