Jueves, 02 de julio de 2009


Cada noche cuando llega la oscuridad una figura tenebrosa aparece en una de las plazas más bellas y concurridas de Santiago de Compostela. Es uno de los misterios mejor guardados de la plaza de A Quintana. En una esquina, la más próxima a Platerías, junto a la Puerta Real, una sombra espectral da forma a una figura de un extraño peregrino. Permanece allí hasta el amanecer protegida por las verjas.

Con su bordón calabaza incluida, su sombrero de ala ancha y oculto bajo su capa, aprovecha la sombra del pilote que protege el cable del pararrayos, para ocultarse de las miradas inoportunas y continuar con su triste y prolongado sino.

Por el día desaparece y según cuenta una leyenda, la sombra pertenece a un sacerdote enamorado de una religiosa del convento de San Paio. Todas las noches se reunía con ella cruzando un pasadizo existente bajo la escalinata de la Quintana, que unía la Catedral al convento.


Después de algún tiempo el sacerdote propuso a la religiosa escaparse juntos para vivir su amor libremente. Se citaron al anochecer y el clérigo se disfrazó de peregrino para no llamar la atención. La esperó pacientemente, pero ella, nadie sabe por qué, no acudió a la cita. El nunca se ha resignado a la evidencia. Y desde entonces, al caer la noche, él sigue acudiendo puntualmente a la cita. Cada noche, todas las noches.

Hermosa historia que agradezco a -Meridianos-



Publicado por El_brujo_66 @ 7:00  | La galeria oculta
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