Viernes, 26 de junio de 2009

Primeros días de Enero de 1991, la conocida actualmente como Primera Guerra del Golfo, entonces solo Guerra del Golfo, era inminente y el mundo entero estaba en vilo esperando el comienzo del ataque de EEUU a Irak. La suerte estaba echada y el conflicto era inevitable, solo quedaba esperar. ¿Quién fue el primero en darse cuenta de que el ataque estaba en marcha? ¿Quién fue el tipo que supo, sin estar metido en el ajo, que faltaban solo horas para que comenzara la feria? La respuesta es: Frank Meeks.

¿Y quién era este tipo? Pues el propietario de un buen número de franquicias de Domino's Pizza en Washington. Meeks tenía por costumbre seguir bien de cerca la marcha diaria de su negocio, y la noche del 16 de Enero de 1991 vio como el número de pedidos procedentes de la Casa Blanca, el Pentágono y el Departamento de Estado era más elevado de lo habitual. Sólo para la Casa Blanca se sirvieron más de cincuenta a lo largo de la tarde-noche.

¿Y por qué Meeks llegó a la conclusión de que el ataque a Irak estaba en marcha? Sencillo. Había vivido aquella misma situación antes de las invasiones de Panamá en 1989 y antes de la invasión de Grenada en 1983. En declaraciones a los medios de comunicación para avisarles de todo esto, nuestro gerente "pizzero" dijo: "No creo que estén sentados viendo un partido de los Redskins"


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