
Por razones no aclaradas, Lennon no pudo colocar su pene hacia abajo de nuevo. Su abogado dijo que no podía retirársele el injerto por riesgos de salud, incluyendo una cirugía a corazón abierto a la que se sometió. La falla hizo que Lennon ya no pudiera abrazar a otras personas, montar bicicleta, nadar o vestir trajes de baño, ya sea por el dolor físico que le causaba o por vergüenza. Su abogado, Jules D'Alessandro, agregó que su cliente se volvió una persona solitaria y que se sentía incómodo de frecuentar a sus nietos.
Lennon ganó un juicio contra el fabricante del dispositivo en el 2004 y un jurado le otorgó 750.000 dólares. Sin embargo, un juez consideró que el pago era excesivo y lo redujo a 400.000.
El abogado que representa tanto al fabricante de Dura-II, Dacomed Corp., como a la aseguradora de la compañía, rechazó hacer comentarios. Dacomed ha insistido en que su injerto no tenía desperfectos.Sin palabras.