Y no era en esta.
Un sociólogo italiano espera pasar los próximos dos años de su vida en una cueva pequeña y húmeda. Maurizio Montalbini quiere que sus esfuerzos ayuden a los científicos a entender mejor los ciclos naturales del cuerpo.
El hombre de 53 años, ya pasó un año viviendo en una cueva durante los años ‘90. Aunque planea alimentarse con píldoras alimenticias, también llevará reservas de miel, nueces y chocolate. La cueva mide 2m de ancho, 50m de largo, 5m de altura y está situada a unos 80m bajo la superficie. Adicionalmente, no se aclaró de inmediato cuáles cuevas había escogido el sociólogo para el experimento, pero pruebas similares se han realizado en la región de Marche, en el centro de Italia.
Los doctores que supervisarán la estada del espeleólogo en la caverna esperan entender por qué los seres humanos que son encerrados tienen ciclos diarios más largos. “Cuando me quedé bajo tierra durante 366 días, pensé que habían pasado sólo 219”, dijo el hombre en su anterior encierro, donde aseguró que no dormía más de cinco horas diarias.
Stefania Follini también experimentó cambios en su ciclo diario cuando estuvo encerrada durante 130 días en una caverna el año 1989. La italiana decoradora de interiores estaba despierta entre 20 y 25 horas seguidas, su ciclo menstrual se paró y sus sentidos se pusieron más alerta. Según los expertos, en experimentos similares al de Montalbini se han producido complicaciones sicológicas graves que en casos extremos han llegado al suicidio.
Montalbini ha vivido en estado de hibernación durante tres periodos en menos de 20 años, desordenando su organismo y orientación espacial, ya que cada vez que vuelve a la civilización confunde los días y las horas.
Incluso, el ermitaño una vez vivió un terremoto estando encerrado bajo tierra hace ocho años. Entonces juró a la prensa: “No vuelvo más allí”. “Necesito el sol, solía soñar con el alba. Esto es una experiencia que no repetiría”, agregó. Pero aquí está de nuevo. Y no verá la luz del día hasta el año 2009.