Mobbing inmobiliario.
El “blockbusting” (acoso inmobiliario) es, por desgracia, demasiado frecuente en España. Sucede cuando los dueños de una vivienda o edificio tratan de hacer la vida imposible a sus inquilinos, con el objetivo de que al final se cansen y la abandonen. Se suele utilizar, por ejemplo, con inquilinos de rentas antiguas (alquiler), o con aspiraciones especuladoras (vender a precio de oro, derribar y crear nuevas viviendas, etc).
Pero eeste caso de China marca el número 1 del ranking, aqui los promotores inmobiliarios han convertido una casa en una isla, después de que su propietario se negara a marcharse. Todo comienza cuando una inmobiliaria de la ciudad de Chongqing adquiere una serie de viviendas, que derriban con la idea de hacer en ese terreno una serie de nuevos apartamentos y un centro comercial.
Pero uno de los propietarios opta por no vender, y ahora se encuentra con la sorpresa: Todo el terreno que rodea su casa ha sido excavado y lo han dejado en mitad de la nada. Eso es meter un “poquito” de presión, ¿eh?. El valiente dueño pide casi 2 millones de euros por abandonarla o, tal y como afirma, “se quedará allí hasta el fin del mundo”. Al final me veo la casa en mitad del centro comercial… ya verán.