Pero muy reales.
* El rey Carlos VIII de Francia murió tras golpearse la frente contra el dintel de una puerta. Lo curioso es que este rey medía 1′15 metros de altura (¡¡!!). El tipo era muy aficionado a ir por los pasadizos de su castillo, y una buena mañana se dio contra el dintel, resultando de ello una fractura de craneo que le causaría la muerte a las pocas horas.
* El rey Carlos V de francia murio quemado vivo al tropezarse con un antorchero.
* El famoso escritor Tenessee Williams murió atragantado con el tapón del bote de pastillas para la tos que trataba de abrir con la boca.
* El escritor alemán Rainer María Rilke murió al infectársele la herida que se produjo ¡al pincharse con la espina de una rosa!.
* El humorista francés Carlotte, que estaba paralítico, murió al caérsele su cigarro sobre el sofá en el que estaba sentado. Se quemó vivo sin poder hacer nada.
* Federico Barbarroja, el mítico héroe legendario de las Cruzadas, el invencible, murió cuando, tras ganar una batalla, se arrojó eufórico a un rio ¡sin quitarse su armadura!. Se hundió como una roca y su cadaver fué recuperado un centenar de metros rio abajo.
* Ricardo Corazón de León, otro héroe mítico de las Cruzadas, murió al asomarse por un pavés durante un asedio de Francia. Una flecha perdida le acertó en un hombro.