domingo, 31 de diciembre de 2006
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...para algunas culturas
Aunque no todas las culturas están viviendo el mismo “año”, en todo el mundo los meses del calendario se han unificado para que no nos hagamos bolas y así, el 31 de diciembre a las 12 de la noche se celebra con enorme alegría el fin de un año que duró 365 días o 366 días si fue bisiesto, lo que ocurre cada 4 años aumentando un día al mes de febrero.
Hasta el siglo XVI, la mayor parte de los países europeos se regían por el calendario juliano y su año terminaba el 24 de marzo, con el cambio del invierno a la primavera, pero a partir de 1582, con la adopción del calendario gregoriano, el último día del año pasó a ser el 31 de diciembre y el primero del año el 1 de enero. Lo menciono porque no siempre los meses del año fueron los mismos.

El fin de año representa para la mayoría de las persona un adiós, una despedida y al mismo tiempo una esperanza de que el siguiente año sea mejor. Muchos agradecen lo vivido y logrado y otros añoran y recuerdan lo perdido y ausente.

Risas y llanto, emoción, amor, esperanza, perdón, ilusiones, buenos deseos y muchos sentimientos más se viven durante esta noche mágica, en la que las 12 campanadas del reloj indican el fin y al mismo tiempo el principio.

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Pero de dónde vino esta tradición?

La verdad es que todas las culturas antiguas desarrollaron sus calendarios y algunas hasta tenían varios que se relacionaban con sus cultos religiosos, los ciclos agrícolas o el movimiento de los astros y cuando algún ciclo o año terminaba, cada quien celebraba a su modo, pero el caso es que siempre el paso de un año viejo a un año nuevo ha sido motivo de gran festejo.

Sin embargo, la cena de Nochevieja, el 31 de diciembre, empezó a convertirse en una festividad de moda a principios del siglo XX y a diferencia de la cena de Nochebuena, o sea la de Navidad, que se realiza principalmente de forma familiar, la de fin de año reúne a los amigos y en muchos lugares se festeja en las calles, en restaurantes o en algún lugar público.

Gorros, silbatos, fuegos artificiales, serpentinas, confeti y mucho ruido acompañan esta fiesta. En la cena para despedir el año, se elaboran platillos típicos de cada lugar que solamente se preparan para este evento y por supuesto no puede faltar el brindis en el que desea principalmente “salud” a las demás personas.

Tampoco pueden faltar las famosas 12 uvas, que deberán consumirse al compás de las 12 campanadas del reloj al mismo tiempo que con cada una de ellas se pide un deseo. Las uvas desde el tiempo de los antiguos romanos significaban la fertilidad, la vida, la prosperidad.

Muchas familias acostumbran acompañar la fiesta con varios rituales, que no solamente son graciosos sino que tienen un significado especial.

Por ejemplo:
• Tirar por la ventana un poco de agua, para que en todo el año no haya lágrimas en la familia.
• Usar ropa interior roja, pero tiene que ser regalada, porque el rojo es un color que representa el amor y la pasión y significa el deseo de la persona que te lo regala para que estos sentimientos no te falten.
• Barrer hacia la calle, para arrojar las malas vibras, los malos espíritus y todo lo malo como si fuera basura.
• Salir corriendo con una maleta en la mano, para que ese año se pueda viajar y divertir mucho.
• Establecer una lista de 12 deseos, uno por mes para no vernos demasiado ambiciosos.
• Y por supuesto no puede faltar la lista de buenos propósitos, que rara vez se llegan a cumplir, pero que todos tenemos y declaramos con mucha formalidad.
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