¿Existen realmente?
La palabra "fantasma" proviene del vocablo griego Phantasma, que significa "ser imaginario", "representación por la imagen"; designa varios fenómenos entre los cuales se cuenta la manifestación de personas muertas o vivas mediante los sentidos externos, y que pueden o no transmitir mensajes respecto a echos futuros.
Son muchos los investigadores que se han dedicado a estudiar la naturaleza de los fantasmas, y por consiguiente, hay varias teorías que pretenden explicarlos, y que resultaran, mas o menos convincentes, pero lo cierto es que son muchos mas los echos que escapan a cualquier explicación racionalistas que se quiera dar.
Las estadísticas, siempre difusas y atemorizadoras cuando se trata de las variables económicas, rara vez se meten con lo sobrenatural. Pero una reciente encuesta de Gallup, hecha en los Estados Unidos, demuestra que uno de cada cuatro norteamericanos cree en fantasmas, y uno de cada diez está convencido que alguna vez estuvo en presencia de un fantasma.
Lo cierto es que en muchas partes del mundo, apenas una casa da señales de estar embrujada y apenas sus habitantes afirman que vieron moverse cajones y volar objetos, estilo poltergeist, se ponen en movimiento camarógrafos y cazafantasmas que saben sacar jugosos dividendos e industrializar la ingenuidad.Suele intervenir la policía, y no faltan los grupos de escépticos militantes que señalan que las fotos no muestran nada, y que los fenómenos paranormales tienen la curiosa propiedad de producirse justo cuando no hay nadie para presenciarlo.
Más allá del terror que producen los fantasmas, parece existir una realidad sobrecogedora donde lo físico y lo metafísico se confunden. ¿De qué insondables abismos proceden los fantasmas? Sin duda conocemos sólo una parte de la realidad, y los fantasmas tienen con toda seguridad una explicación no reñida con las leyes físicas, pero hay un aspecto que interesa, que apasiona en muchos sentidos, y es el de sus motivos para «volver», continuará...