Domingo, 09 de julio de 2006
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...mentales.
El se?or P. era un eminente m?sico que hab?a acudido a la consulta de un neur?logo porque ten?a problemas para identificar las cosas de su entorno. En alguna ocasi?n le hab?an sorprendido dando palmaditas en la parte superior de las bocas de incendios crey?ndolas cabecitas de ni?os o iniciando una conversaci?n con el picaporte de una puerta. Tras la revisi?n, el se?or P. sali? de la consulta. De repente, se detuvo en seco, rode? el coche y se dirigi? al asiento que ocupaba su mujer, la agarr? del cuello de la camisa y por las orejas e intent? pon?rsela en la cabeza.

Se trata de un hecho real comentado por el famoso neur?logo Oliver Sacks. En este caso concreto, el se?or P. padec?a una p?rdida cognitiva aguda: su cerebro era capaz de ver, o?r, sentir y escuchar perfectamente, pero no pod?a emitir juicios personales. As?, met?a a su mujer en la misma categor?a conceptual que un paraguas o un sombrero.
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