Últimamente los asaltos con violencia están a la orden del día, ahora nos ha impactado la imagen de un tipo, jefe de una banda, al cual se le conocía como el “gorila”. Ha salido por todas las televisiones dando una paliza a una pobre señora que estaba inconsciente en el suelo después de haberle propinado un puñetazo tan fuerte que le rompió la mandíbula. No es el primer caso que muestra tan brutal violencia, y la cosa no se para, ni se parará. No se parará hasta que no cambie la ley, hasta que la ley no sea severa, porque mientras la ley sea blanda y proteja al maleante nos queda mucho que ver, como el caso que he comentado. Y no es necesario la pena de muerte, lo que es necesario es que se cumplan las penas integras, que la cárcel sea una habitación donde tengan una cama, un baño y una ducha, con sus respectivas comidas. Y en esa habitación sin salir hasta que se cumpla la condena, ya sea un año, o como si son trescientos.
Sí, un juicio justo pero, también una condena justa.