Ya están aqui.
Las 8:15 de la mañana acababan de dar en el reloj y como todos los días del verano, siguiendo una especie de ritual celestial veo acercarse al primero de ellos. Como todos sus similares se queda absorto como tratando de descifrar aquel mensaje escrito en el cartel en una lengua desconocida para el, mira a un lado y a otro como intentando captar algún movimiento, en el lugar que me encuentro el no me puede ver y yo en silencio le doy gracias a Dios.
A su espalda veo otro que se acerca este lleva su temido vehículo metálico, solo verle golpear con el una papelera que había en su camino me lleva a pensar lo que seguramente destrozará cuando ya no pueda retenerlo. Comentan entre ellos algo en su extraña lengua pero por su lejanía no logro oírles, parece que deciden retirarse momentáneamente.
Son las 8:45 cuando me percato de que ahora son muchos, entre ellos los dos de antes casi todos con sus vehículos metálicos y empujan la puerta transparente que nos separa tratando de derribarla, aún no me ven, la mayoría se arremolina delante del mencionado cartel tratando de descifrarlo.
Cuando las 9:15 ronronean en mi reloj he tenido que dar la orden de que abran la primera barrera separatoria por temor de que las continuas embestidas con sus vehículos sobre ella terminen derribándola, y entonces si que no podremos con ellos mañana.
Una vez pasada la primera barrera solo nos separa una cadena, ahora cuando se aproximan veo sus rostros se les ve ansiosos, nerviosos, como un poco frustrados por nuestra estrategia de tener dos barreras, ¡no lo esperaban!, pensaban que ya tenían el camino libre, hemos ganado un poco de tiempo.
A las 9:25 una de mis colaboradoras se ha acercado demasiado a la barrera y uno en un intento de comunicación gestual trata de asaltarla golpeándose en la muñeca. No puedo más, quito la cadena y entran en tromba desde el inicio lo arrasan todo como si el fin del mundo viniese tras ellos, pasan por delante de mi gesticulando y empujándose con sus vehículos cuando ¡de repente! uno me ve y con los ojos desorbitados gira su metálico vehículo hacia mi, ¡me siento atrapado! y lentamente, mirándome fijamente me dice “coffe milk??”, le miro a los ojos, le sonrio y le respondo en su mismo idioma “ Yes sir, come with me please”.
¡¡¡Empieza un nuevo dia de trabajo, me encanta!!! He dicho.