Primero las pateras en las costas de Cádiz, luego las escaleras en Ceuta y Melilla y ahora los cayucos en Canarias, para que luego no digan que no hay efecto llamada, la gente en Canarias esta asustada por que los “sin papeles” llegan en masa, pero lo triste es que la gente empujados por el miedo insulta a los emigrantes, no es a ellos a quien hay que recriminar, pues ellos son victimas. A los que hay que recriminar es ha los gobernantes, que por conseguir cuatro votos más, están llenando los bolsillos a las mafias que trafican con personas. Y lo que preocupa al pueblo español no es el color de las personas que cruzan el mar jugándose la vida, ni su religión, ni su condición política. Lo que preocupa al pueblo español es la futura situación laboral.