Cambiemos de rumbo
CAMBIAR YO PARA QUE, QUE CAMBIE EL MUNDO...
El Sufi Bavazid dice acerca de si mismo:
De joven yo era un revolucionario y mi
oración consistía en decir a Dios: “Señor,
dame fuerzas para cambiar el mundo”.
A medida que fui haciendome adulto y
cai en la cuenta de que me había pasado
media vida sin haber logrado cambiar a
una sola alma, transforme mi oración y
comencé a decir: “Señor, dame la gracia
de transformar a cuantos entran en
contacto conmigo. Aunque solo sea a mi
familia y a mis amigos. Con eso
me doy por satisfecho”.
Ahora, que soy un viejo y tengo los días
contados, he empezado a comprender lo
estúpido que yo he sido. Mi única oración
es la siguiente: “Señor, dame la gracia de
cambiarme a mi mismo”. Si yo hubiera orado
de este modo desde el principio, no habría
malgastado mi vida.
Amiguetes cuanta razón se desprende en este maravillosa reflexión. Pasamos gran parte de nuestra vida tratando de cambiar a los demás o lo que es peor tratando de hacer de ellos lo que a nosotros nos gustaria que fuesen, pero ¿que te parece si intentamos empezar a cambiar nosotros? Intentemoslo con el mismo enfasis que le pusimos cuando tratamos de cambiar a los demás, seguro que todo irá mejor, cambiemos de rumbo.